El maestro japonés Tsuguo Sakumoto aterrizaba en España, gracias al esfuerzo de la Federación Madrileña de Karate, con el fin de impartir un curso de dos jornadas de duración, una excelente oportunidad para entender, de mano de uno de los pocos gdes Maestros Japones que aún están entre nosotros, cómo se concibe el karate en Japón, y concretamente en Okinawa, lugar de nacimiento de Sakumoto Sensei y cuna de Karate. Excampeón del mundo y máximo responsable de la divulgación del estilo Ryuei Ryu, Sakumoto Sensei dio muestras, a sus 68 años, de una excelente forma física, puso interés en que todos aprovechásemos sus enseñanzas, y compartió con todos los asistentes sus conocimientos de tres de los katas más representativos de su estilo (Anan, Suparimpei y Paiku).
Tal fue la aceptación de esta iniciativa que la Federación se vio obligada a dividir a los asistentes en dos grupos, los cuales realizaron el mismo trabajo, consistente en el análisis y la ejecución de los tres katas mencionados. Sakumoto Sensei hizo especial hincapié en aspectos concretos del complicado bunkai de cada una de estas formas, y todos los asistentes quedaron conformes tanto por haber aprendido aspectos técnicos concretos de cada kata como por haber tenido la oportunidad de sentir, en las propias carnes, el modo de trabajar y de entender el karate que tiene uno de los gdes maestros más arraigados en la tradición okinawense de nuestro arte.
Allá por el año 1875 Norisato Nakaima introdujo en Okinawa una forma peculiar de lucha derivada del kempo chino, lo que hoy en día conocemos como Ryuei Ryu Karate Do. Cuando sólo tenía 19 años, Norisato viajó a China, a la provincia de Fuchou, a estudiar artes marciales y, bajo la tutela del maestro Woo Lu Chon (en japonés Ru Ru Ko), aprendió los secretos del kempo chino y de la lucha con armas. Por las manos de este experto en lucha pasaron también otros ilustres de la historia del karate, como Kanryo Higashionna Sensei, quien instruyó al fundador del estilo Goju Ryu, Chogun Miyagi Sensei, y tuvo también relación directa con el padre del Shito Ryu, Kenwa Mabuni Sensei.
Seis años duró la aventura de Norisato quien, a la vuelta a su isla natal, la cuna del karate, se decidió a convertir sus enseñanzas en un legado familiar. Así fue durante muchos años; primero Norisato, luego su hijo Kenchu y después su nieto Kenko se dedicaron a entrenar a la familia Nakaima en los secretos de aquel nuevo arte, que había nacido bajo la influencia de las corrientes predominantes en Okinawa (naha te y shuri te) pero con rasgos distintivos propios.
Allá por el año 1971, casi un siglo después de su llegada al seno de la familia Nakaima y tras haber permanecido como arte secreto durante todo ese tiempo, el por entonces g Maestro de la escuela, Kenko Nakaima, que contaba con 60 años de edad, decidió compartir sus conocimientos tomando un grupo selecto de estudiantes, todos ellos profesores de escuela, como discípulos. Tsuguo Sakumoto y Hayashi Ha fueron dos de estos privilegiados, ante cuyos ojos se abrieron las puertas de un tesoro que llevaba cien años oculto y que hoy podemos disfrutar. Katas como Annan, Paiku, Heiku y Niseishi se las debemos a este estilo, contundente y desprovisto de adornos, sencillo y directo como su principal embajador en el mundo, Sakumoto Sensei, quien además es un experto consumado en el manejo de armas (kobudo), aspecto al que la escuela Ryuei Ryu concede especial importancia.
Texto: Gaspar J. Barrón
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